
Durante los tratamientos con Terapias Energéticas como el Reiki, se suelen utilizar una serie de símbolos con los que somos capaces de generar o atraer un tipo específico de energía que vibra de determinada manera y así produce ciertos efectos en los cuerpos energéticos y físicos del paciente. Su uso nos ayuda a acceder de manera casi inmediata a determinada ondas vibracionales que asociamos con un efecto en particular, es decir canalizando determinada vibración energética en ese momento y en ese lugar, o también a otros determinados momentos o lugares. Usamos una orden prefijada de antemano en el símbolo en cuestión y actúan PROVOCANDO ESE EFECTO CONCRETO. Estos símbolos se usan a la vez que se canaliza la energía universal durante el tratamiento, pero la ventaja que tienen es que atraen al momento cantidades enormes de energía al utilizarlos, entre otras cosas. Los dibujos, se pueden escribir en nuestras manos o cuerpo para que estén constantemente presentes, o bien se pueden trazar con gestos en el aire o el cuerpo del ser al que le apliquemos Reiki, o solo mentalmente en el momento que los necesitemos. Las opciones que nos ofrecen son prácticamente infinitas, y la cantidad de energía que se puede aplicar con ellos hace que podamos tratar a varias personas a la vez, a un grupo numeroso, a una ciudad…un país…o el planeta entero como ser vivo. No hay límite en su uso. Asimismo, con estos símbolos y a partir de ciertos niveles de conocimiento del Reiki, podemos trascender el tiempo y el espacio, sanando a seres que están alejados a kilómetros de distancia, o incluso el origen de las enfermedades en el pasado. Son una herramienta tremendamente poderosa, de ahí que históricamente, no se enseñasen en los primeros niveles o al comienzo del Reiki, si no en etapas mucho más avanzadas cercanas a la maestría.

Existen diferentes escuelas que transmiten grupos de simbología, pero todos, se estructuran en un trazado específico y un nombre al que se le asocia un tipo de energía en especial, que es la que deseamos atraer cuando invocamos al símbolo. El hecho de asociar un tipo de energía específico a un símbolo para activarlo cuando se necesite se llama PROGRAMACION, o IMPRONTA.
Una de las maneras en que podemos ayudarnos a aportar la energía o dirigirla hacia nuestros objetivos concretos, es crearnos nuestros propios símbolos y cargarlos con determinadas ondas o pensamientos específicos, dirigidas a lo que luego queramos aplicarlas. Esta es una forma de programación de nuestra simbología personal, que luego usaremos siempre que lo deseemos. Podemos crearnos tantos símbolos como queramos con los procedimientos que se describen a continuación, o uno general o bien más específicos para lo que deseemos. Esta utilísima y poderosa herramienta nos puede ayudar tanto para atraer más energía genérica de cierto tipo como para generar una “onda imán” potente y concreta que dirigiremos hacia donde deseemos.
Como crear nuestros propios símbolos
Un símbolo consta de dos partes, el trazado o dibujo en sí, y el nombre de este.
A la hora de la creación, tenemos que pensar en qué es lo que pretendemos conseguir, y en qué lo vamos a utilizar.
Inventaremos un dibujo o simplemente una abstracción de trazos para ello, preferiblemente algo que nos salga intuitivamente o que nos transmita alguna intención o idea, es mucho mejor dejarse llevar.
Para los que trabajamos generalmente con la Energía Universal, a través de terapias etc., a veces estos símbolos, simplemente nos llegan o nos son dados, solo hay que estar receptivo a ello y seguir nuestra intuición. En los demás casos, podemos acceder a estado meditativo sobre el tercer ojo para potenciar la parte intuitiva y simplemente escuchar.
Después del símbolo o dibujo le tenemos que dar un nombre, que puede ser simple:
Si por ejemplo necesitamos tener más prosperidad material, simplemente le podemos llamar prosperidad, aunque también podemos poner sonidos o nombres diferentes o que nos resuenen intuitivamente con algo.
De esta manera podemos crearnos una serie de diferentes símbolos para atraer vibraciones de conceptos amplios o más particulares de energía universal a nuestros proyectos, es decir, para potenciar las manifestaciones que deseamos.

Una vez hemos decidido que es lo que vamos a sellar en el símbolo, y hemos proyectado lo que queremos llamar, procederemos de la siguiente manera:
-Primeramente, entramos en meditación o estado muy relajado, inspirando y dejando que la energía que nos rodea fluya a través de nosotros, y se concentre en las palmas de las manos. Situamos estas una frente a otra, mientras vamos concentrando la energía cada vez con mayor intensidad.
-Imaginamos que se va formando una bola de energía que surge de los chacras de las palmas de las manos. Tenemos que poner la intención consciente en que la energía fluya hacia una bola de luz que se está formando y concentrándola.
-Tras esto vamos a ir “moldeando” esta energía, como si estuviéramos trabajando un trozo de barro, dándole la forma del símbolo que hemos dibujado. Todo esto lo vamos haciendo mentalmente y trabajándolo a la vez con las manos en el espacio en las tres dimensiones formando una figura con esa energía que hemos concentrado. De esta manera vamos creando nuestro símbolo de poder y dándole vida para que luego actúe.
-Después de haber generado el símbolo, tenemos que PROGRAMARLO, para que cumpla una labor específica. A esto se le llama impronta. Esto logrará que cada vez que lo invoquemos, dibujemos o lo usemos, canalice una energía de vibración específica que es la que le hemos magnetizado.
-Así le damos el nombre mentalmente, o podemos decir, por ejemplo:
“te programo para que me protejas energéticamente y tu nombre será “protección”
“te programo para que atraigas abundancia a mi vida y tu nombre será abundancia”
“te programo para que me ayudes a manifestar una relación sana y tu nombre será amor”
Esto se puede repetir tantas veces como se sienta que es necesario, y después ya estará preparado para usarse.
Se puede “insertar” el símbolo en nosotros mismos usando un procedimiento que utilizamos los maestros de Reiki para que los iniciados puedan actuar con los símbolos de sanación.
Se procede llevando las manos hacia los diferentes chacras, por ejemplo, empezando por el del corazón, y haciendo como si fusionaseis el símbolo en vuestro interior.
Dependiendo del tipo de programación, habrá lugares más adecuados para su inserción, o chacras en los que puede actuar mejor.
Así los chacras primero, segundo y tercero están más enfocados a la vida material, y tienen que ver con la vida mundana, por decirlo de alguna forma. Si es algo relacionado con el amor o relaciones podemos usar el cuarto y quinto chakram, y si se trata de temas más relacionados con el mundo espiritual o desarrollo personal, en el sexto y el séptimo.
Cuando sea necesario, podemos activar el símbolo repitiendo su nombre tres veces, de forma que se atraiga la energía a través de la canalización del símbolo en cuestión, y también se puede insertar o aplicar de la misma manera en otras personas tal como se hace en el Reiki.
Cada vez que lo usamos le atraemos más energía y de la misma vibración y poder con lo que lo reforzamos.
Es posible, de esta manera, crear diferentes símbolos para energizar y potenciar todo lo que queramos: amor, abundancia, felicidad, protección etc., y usarlos para propiciar la llegada a nuestra vida y hacia nosotros o los demás lo que deseemos.
AVATÂRA
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Del libro: «A travês de la Visualizaciôn Creativa y Curativa»