
La acupuntura y la homeopatía actúan regulando e informando los procesos somáticos del cuerpo, estimulando los mecanismos de autocuración. A diferencia de medicamentos como la penicilina, que tienen una acción directa, estas terapias modulan los procesos homeostáticos del cuerpo para activar sus mecanismos de autocuración.
La acupuntura activa los mecanismos de autocuración del cuerpo al estimular puntos específicos que regulan los procesos somáticos y homeostáticos. Esto se logra mediante la inserción de agujas en puntos estratégicos del cuerpo, lo que puede influir en el flujo de energía (Qi) y mejorar el equilibrio energético del organismo. La acupuntura busca tonificar procesos deficientes y sedar procesos en exceso, facilitando así la capacidad natural del cuerpo para sanar.

En los estudios clínicos de acupuntura, se han reportado altos índices de éxito, como en el tratamiento de la displasia de cadera canina, con resultados positivos en hasta el 90% de los casos. Sin embargo, en los ensayos doble ciego, los resultados han sido menos consistentes y, en algunos casos, no han mostrado diferencias significativas entre los grupos tratados y no tratados. Estas discrepancias pueden deberse a la influencia de factores como la intención y la empatía del terapeuta, que no se pueden controlar en ensayos doble ciego.
